Bajo la luz que nos regaló la luna de Septiembre y metidos ya en el otoño, me atrevo otra vez a castigaros con mis pensamientos en voz alta, ahora desde mi ático. Pero no por estar tan en las alturas, dejo de bajar a las aceras de nuestra ciudad, y presenciar como enmarcada por el dintel de la Concepción los devotos de la Patrona les ofrecieron un mosaico de amores, a la Madre de Dios; aunque el marco de la iglesia de La Merced, se presta a una mas bella panorámica visual y ocasiona menos trastornos a los que ni gustan, ni falta que hacen; de todo esto.
A la procesión oficial o como quieran llamarla, faltaron las que faltaron y por lo que todos sabemos que faltaron, con o sin razones; pero es curioso que después a niveles personales mas de uno, de dos y de doscientos acompañaron a la Reina Coronada del Conquero. No entiendo como a pesar de los ruegos de la Hermandad que se desistieran de cantos y manifestaciones folklóricas durante este día, no todos atendieron a las súplicas, menos mal que no fueron un grupo de fervorosos amigos los que desoyeron la sugerencia porque lo mismo salen retratados por un “eduardito de turno” con un cartel de,...... bueno mejor lo cayo. En fin ese es el arte de no saber medir con el mismo rasero a todos los hijos de Dios por igual.
Lo que pasa es que si seguimos dando mando en plaza, con ton ni son; ocurre lo que ocurrió. Seguimos siendo unos desmañados y además no se recurre a los que de verdad pueden orientarte en como montar un protocolo-cortejo y como hacer para que todos ocupen su lugar correspondiente, y no parezca que el criterio es un; “tu aquí porque yo te he invitado y dispongo lo que me dé la gana”. Porque después pasa que; “entonces no voy, me evito una discusión, que digan lo que quieran decir y hagan lo que le vengan en ganas hacer”. Por cierto a que viene realizar ese recorrido, por lo largo, por su dirección y por las calles por las que transitó.
De la popular y populosa subida hasta su casa, pues eso popular y populosa (muchísima gente), de cantes y cantatas (algunos deberían ensayar un poquito más), de pétalos y petaladas ( eso es lo que deberían ser pero en algún que otro sitio parecían bolas antidisturbios ), de pisadas y pisotones ( empujones, meteduras de codos, luchas de brazos, ), de......... bueno eso popular y populosa, por no seguir con una rima a la palabra pisotones.
Lo que sigue siendo gratamente asombroso y desde mi ático se aprecia mucho mejor es lo que siempre os digo y os diré, tras los pasos de Nuestra Madre siempre sus promesas; la promesa de la abuela llenas de lagrimas sus mejillas, la promesa del anciano al que le falta ese brazo de su compañera del que se apoyaba, la promesa de ese hombre descalzo que metido entre el gentío para muchos pasa desapercibido, la promesa de la madre que lleva a su pequeño de la mano hasta que sus pies aguanten, la promesa del niño que ya ha crecido y sigue los pasos que sus padres le inculcaron; las promesas de Huelva, las de verdad, las que nadie ve, las que nadie aprecia y muchos hasta desprecian; pero que son las que miden el grado de devoción que en esta bendita tierra se le tiene a Nuestra Virgen de la Cinta. ¿¿Quién no le reza cada día a la primera luz del amanecer, y al reposar en la oscuridad de la noche le da las gracias por haber nacido Choquero??.
Me gusta Septiembre por sentirme como una barca varada en nuestra ría y con los vaivenes de la marea pasar, del Verano al Otoño, del Nardo a la Rosa Blanca, de Nuestra Cinta a mis Dolores, y por supuesto de mi cabaña de madera al mirador de mi ático; viendo el mismo atardecer, el atardecer de Huelva, y mientras el Sol en la mar se esconde, en este cielo de estrella la luna sigue alumbrando este papel de estraza que mancho de pensamientos en voz alta, para quien quiera escucharlo.
Un saludo y hasta pronto.