Sentado al sol en la terraza de vuestro ático, tras un rato de lectura y saboreando a sorbos una taza de humeante café, me dispongo una vez mas a manchar este papel de estraza con un pensamiento en voz alta para quien quiera leerlo.
Después de un final de Septiembre desangelado de Merced, una vez mas por no llegar a un entendimiento con quien presta su casa y quienes piden disponer de Ella; vaya usted a saber porqué??, y de un Octubre con Rosario Dominico, llegó Noviembre de Lutos de Nuestras Reinas y Madres, donde todas lucieron su sufrimiento con el sentido que sus vestidores quisieron transmitirnos o al menos intentaron, unos mas afortunadamente que otros y con más tacto que otros, pero no por ello con menos sentimiento, ni cariño. Desde el más absoluto de los respetos hacia ellos y sabedor de mis limitaciones a la hora de juzgar esta labor, tan solo reseñar que la sobriedad del luto en nada debe estar reñida con ponerle a nuestras imágenes una serie de joyas-alhajas, pero siempre con la cordura y mesura de a quienes consentimos que vistan a Nuestras Reinas (dicho lo de Reinas, por su puesto en plural) y sin incurrir en extravagancias experimentales que mas me parecen “ a mi personalmente” de pasarelas exhibicionistas, que el de dar un sentido al porque de vestir a Nuestras Madres de Luto.
Y ya estamos en Diciembre,….. pronto a pasado el año. Hace nada que estábamos celebrando la Resurrección de Jesús, y en este mes nos preparamos para celebrar su nacimiento, y además su Concepción Inmaculada en el bendito vientre de su excelsa Madre la siempre Virgen María.
Pero nuestras hermandades se preparan ya para afrontar la próxima cuaresma, con sus asambleas generales, sus cultos con besamanos - besapies (en algunas ya celebrados), nuestras cuadrillas empiezan a reunirse en convivencias pre-igualadas o incluso con igualadas. Sin querer en este escrito analizar todo a fondo, tan solo quisiera puntualizar que deberíamos empezar por preparar el corazón de cada uno de los cofrades, y que es en nuestro palacio de cristal individual donde debemos tener la transparencia para con valentía y sin avergonzarnos de serlo mostrar al mundo que ser cristiano a pesar de no estar de moda es nuestro carácter de vida. Los que nos ven en la calle, no saben que somos, ni quienes somos; pero para ellos nuestro comportamiento, nuestros comentarios y nuestras actitudes; son ejemplos de lo que son nuestras hermandades, sin importarles nada mas. ¿¿Qué saben ellos de las horas que quitamos de nuestras familias, para dedicarlas a las hermandades, qué saben de los esfuerzos por hacer vida de hermandad, qué saben de las charlas de formación, qué saben de las ayudas a familias necesitadas, qué saben de,…… todo esto?? Solo saben que una semana al año salimos a la calle para hacer pública estación de penitencia con nuestras imágenes, o ni tan siquiera eso; solamente saben que nos echamos a la calle. Sólo ven que en esa Santa Semana, unos locos “disfrazado” se dedican a tomar las calles. Bendita locura y bendita semana.
Hemos desempolvado las cajas de los adornos de navidad, de los altillos de los roperos bajamos los materiales con los que montamos nuestro particular Belén, en algunas casas hasta con recién nacidos para alegría y gozo de sus familias. Y es con esa alegría con la que nos tenemos que reunir a la mesa de nuestra vida para de verdad cantar el hosanna del que viene para mostrarnos la luz. Como la luz de ese espejo que de niños utilizábamos para desde el exterior encandilar con sus reflejos a los que en la sombra no veían.
Un saludo a todos y que la llegada del Niño Dios sea celebrada en todas las casas cofrades con la misma alegría y esperanza que hace mas de dos mil años celebraron esos pastores que representamos en nuestros nacimientos. Que el año próximo venga lleno de ilusión y que sus majestades los Reyes de Oriente al menos repartan Salud, Paz y Amor por todo el mundo.
Feliz Diciembre y próspero dos mil ocho.