lunes, 03 de diciembre de 2007
Publicado por Desconocido @ 11:47
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EXALTACIÓN A LA INMACULADA
Huelva, 24 de Noviembre de 2007
Fernando de la Torre Suárez


Ave María Inmaculada, Reina Excelsa de mi vida, Patrona de mi Fe y la de los míos, acoge Señora mis palabras, que son de amor a Ti entregadas, vibre mi corazón al pronunciarlas y rómpase mi alma en mil pedazos si no llegara el eco de mi voz hasta tus plantas. Ave María Inmaculada, que a estos santos muros das tu nombre, ellos que tantas penurias mías ya conocen y en los que pude conocer la Gloria misma, aquí donde cien mil veces arrodillé mi cuerpo ante el Altísimo y donde mi mirada quedó extasiada queda y quedará siempre ante Jesús Nazareno, Señor de mi vida y de mi tierra, vengo como fiel hijo tuyo, Madre de la Purísima Concepción para exaltar tu nombre para decir bien alto y con las manos vacías de toda vanidad lo que te quiero, vengo Señora, como el más humilde siervo que te ama en silencio y es tanto amor, que ya entregado no puede más que gritarlo a quien oírlo quiera. Vengo Madre Mía cuando la madurez llamó a mi puerta y al abrirla me encontré con tu Grandeza ¡oh! María Inmaculada, a tu amor de Madre siempre Virgen me encomiendo rogándote pongas en mis palabras la cordura, el amor y la templanza que necesito para ser entendido por todos, Dios te Salve, María Inmaculada, Purísima Concepción. Que así sea...

SALUTACIÓN

Ante todo quisiera agradecer las palabras de mi querido amigo y presentador, Manuel Palacios, Hermano Mayor de la Sacramental de Pasión, a quien me une un cariño especial desde mi infancia, cariño incrementado desde que nuestra común devoción, la Blanca Paloma ha querido que vivamos juntos y en familia nuestro Rocío. Para el Exaltador es motivo de orgullo que persona tan relevante en el mundo de las cofradías de nuestra ciudad se haya dignado presentarlo, pero lo es mucho más que sea un amigo el que haya subido a este atril para que de una manera brillante pero nunca objetiva, no podría ser de otra manera, haya presentado a mi persona. Querido amigo Manolo, hoy más que nunca me siento en deuda contigo, sabes de sobra que siempre, siempre estoy a tu disposición y a la de los tuyos. Un beso.

Decía en mi oración que ha servido de antesala a éste mi pregonar que ahora comienza, que cien mil veces arrodillé mi cuerpo ante el Altísimo en una forma de actuar casi automática pero llena de sumisión y entrega, cada vez que he pasado por la parroquia, por nuestra Iglesia de la Purísima, la primera en España que albergó tan honroso Titulo a la que fue dedicada, por mi Iglesia de la Concepción a la que tanto quiero y la que tanto puede saber de mis alegrías y mis pesares. Aquí, en profunda e íntima conversación con Jesús Nazareno, está impresa mi vida en renglones inapreciables a la vista del hombre. Están mis ruegos, y mis lamentos, y mis esperanzas, y mis alegrías... y mi dolor y mi distancia y mi desasosiego... pero por encima de todo está Dios y sólo por eso, he de venir a arrodillarme ante su grandeza. Por eso y por que gracias a Él es mi tránsito diario, nunca obligado y sí deseado. Y es que éste humilde exaltador en cuanto en su vida cotidiana cruza el dintel que da paso a entre estos muros de Dios, por costumbre, por rutina (bendita rutina), por fe o por que así lo aprendió de sus mayores, no puede hacer otra cosa que un recorrido a modo de salutación a María en las distintas advocaciones que existen en la Parroquia. Y siempre el mismo, tampoco sabría decir por qué, pero siempre el mismo. Solo o en compañía de mi familia, de mi hija, de mi esposa, de un amigo, pero el paso es obligado y las sensaciones de paz indescriptibles. Allí están Ellas, mis Vírgenes, la del Carmen, que como no, me recuerda a mi abuelo, tan devoto como fue de Ella, que hasta su única hija lleva su nombre, después la Amargura, Reina del Alba de mi tierra y Madre del que guía los devenires de mi vida, más tarde el Perpetuo Socorro y allí me paro y le pido por mis amigos, aquellos que escogieron la senda de salvar vidas, para que los ilumine en su nobilísima tarea. Aromas inconfundibles de Jueves Santo llegan a mi corazón cuando a la reja de su capilla asomo y encuentro a María, Madre y Señora de los Dolores. Todo belleza y clasicismo, todo dulzura y amor. Y del Dolor a la marisma, y de la piedad a la Gloria misma, que en sencillo camarín se nos muestra evocando un Rocío mañanero y esperanzador que alivia mis largos momentos de ausencia de su vera y sin darme cuenta, me transmite ganas de verla en las rocinas y fijaros, hermanos, que contradicción, que ahora vuelvo a verla sola, triste y en sobria estancia, pero con toda la majestad de la que es Madre de Dios y toda la realeza convertida en austera sencillez. Y después y desde hace poco, otra estación más de este mi particular y glorioso vía crucis. La Inmaculada. Vuestra amantísima Titular, la que me trasmite esperanza y fe en una juventud inmaculista y militante que la quiere, que la adora y que han hecho de Ella, su principal advocación, una forma de vida. Luego al altar mayor, donde me espera la belleza misma salida de las manos de Castillo Lastrucci y que conforma y da vida a nuestra Iglesia de la Concepción. Su motor, nuestro aliento, el centro de su devoción, la Purísima Concepción, nuestra Inmaculada.
Por eso, ahora quiero compartir con todos los que escucharme quieran, esta sencilla y humilde oración que ha salido de lo más profundo de mi ser cuando me he parado ante el blanco papel y he reflexionado sobre lo que acabo de contaros, mi amor y mi devoción inquebrantable por María y por sus advocaciones en nuestra Parroquia.

Dios te Salve María, llena de Gracia
Carmen en un mar de devociones
Amargura que tu Amor late en mis venas
Tempestades que se vuelven oraciones
Alegrías que terminan con mis penas

El Señor es contigo
Socorro permanente que en mi vida
Cobija mis Dolores con tu abrigo
y te encuentro cuando busco y no hay salida
y a tu vera me siento protegido

Y es que Bendita Tú eres
Rocío mañanero cuando mi alma
Toma vida cuando creo que se me muere
Dejas mi corazón lleno de calma
Y tu sola Soledad que me conmueve

Entre todas las mujeres, Inmaculada
Lucero de mis noches y mis días
Por ser vos Señora como eres
Cantemos todos juntos a porfía
Y hasta las puertas del cielo que se eleve
Un cántico de Amor para María

De siempre se ha dicho que la valentía y el tesón de la juventud, es un tesoro inconmensurable para las hermandades. Y es cierto, por que ¿qué sería de nuestras cofradías sin la entrega de los jóvenes en ellas?, ¿qué sería de las hermandades sin el aliento, la firmeza y hasta la radicalización bien entendida de sus jóvenes hermanos?... honestamente pienso que nada. Y ahí como verdadera muestra que apoya todo lo dicho por el exaltador, está la hermandad de la Pura y Limpia, estáis vosotros cofrades de María. Desde vuestros orígenes a los que seguí a cierta distancia por ser las nuestras hermandades que comparten Parroquia, he de decir que a modo particular me ha sorprendido siempre vuestra osadía. Al principio era pura incertidumbre; con los tiempos que corren, una hermandad casi de niños, con la responsabilidad que lleva aparejada el Santísimo nombre de vuestra Titular para la Parroquia y para Huelva, en fín, que hasta los más atrevidos os tacharon de osados... salió la Hermandad por vez primera y tuve la dicha de acompañaros en vuestra Protestación Pública de Fe en representación de mi Cofradía y en mí quedó patente el buen hacer, la seriedad y vuestra forma de entender el Culto a la Madre de Dios. Luego, vuestros actos, litúrgicos, culturales o de formación, ese pasito a paso que hay que dar todos los días en beneficio de vuestra corporación, y así hasta que llegó Ella, vuestra Excelsa Titular, la vuestra a la que poco a poco, como los buenos cariños, es querida y venerada por todos, aquella que salió de primorosas manos sin duda con la inspiración bendita del cielo a cada golpe de gubia en la madera, esa que primorosamente engalanada luce esplendorosa ante el que se acerca y le reza... Bendita sea tu Pureza, eternamente lo sea....

Y el exaltador se pregunta ahora: ¿qué se siente cuando María, va tomando forma y nace una imagen a la que se quiere y mima de un tosco trozo de madera?, ¿cómo sería aquella primera vez en que María Inmaculada llamó a la puerta de los corazones inmaculistas de sus hermanos? Y en la mente sensible a veces del exaltador, se imagina así:

Llamaste a mi puerta un día
Y quise corresponderte
Y al ver tu cara María
Ya sólo pude quererte

Por que bajaste del cielo
“pa” que Huelva te adorara
y calmaras sus anhelos
con sólo mirar tu cara

y poco a poco Señora
Con la fuerza de un ciclón
Desde aquella buena hora
Reinaste en mi corazón

Llegaste y yo te esperaba
Como flor de primavera
Que mi alma siempre ansiaba
Poder sentirme a tu vera


Y así te siento María
Causa de mi devoción
Ampárame Madre Mía
Pura y Limpia Concepción

¿Alguno de los que me escucháis habeis reparado en vuestra procesión anual de Gloria?, seguro que todos vosotros, queridos hermanos en María Pura y Limpia, pero a mí cada vez que reparo en ello, me evoca lo mismo: Ella es tan grande que es capaz de convertir en una excelsa primavera todo lo que conlleva a un incipiente invierno que llama a nuestras puertas cada primeros de diciembre. Cuando sale la Señora del manto color de cielo el paisaje urbano invita a otros quehaceres también tradicionales en nuestra tierra, y sin embargo, el que contempla su paso y el conjunto armónico y bello de su cofradía puesta en la calle, queda absorto y recluido en un sueño que bien se asemeja a la estación soñada por los cofrades. Y es que a pesar de las luces y el colorido propio de las fechas (no entiendo por qué, cada vez mas adelantadas), a pesar del frío que se hace notar como el que llama a las puertas de una tierra que lo espera, cuando se pone en marcha vuestra hermandad todo cambia de repente.

Cambia el sonido, que se hace cofrade y que evoca en todo momento una Semana Mayor que comienza a desperezarse lejana aún en el tiempo. Que bello el sonar de las marchas procesionales tras el paso de María Inmaculada. Con que mimo y esmero se cuida ese aspecto por parte de los hermanos responsables de esa tarea. El olor del incienso también participa en esta mágica amalgama de sentimientos encontrados. El llamador que rompe muchas veces nuestro propio recogimiento y nos saca de nuestras añoranzas, todo, absolutamente todo nos evoca a otro tiempo y sin embargo somos conscientes de ello y capaces de vivirlo una y otra vez cada ocho de diciembre. El exaltador, que se limita a contar lo que siente, así lo ve cuando contempla hoy desde la acera vuestro caminar por Huelva y puedo deciros que María, nuestra Madre Bendita de la Inmaculada es capaz de hacernos sentir eso y mucho más en nuestros corazones por que Ella es en sí misma una eterna y cálida primavera que nos enamora.

Es brisa fría del invierno
La que tu cara transforma
Cuando en busca de tu pueblo
Por esas puertas te asomas

Y vuelve la primavera
Que aletargada y dormida
Cansada de tanta espera
Quiere estar en tu salida
Para sentirte a su vera

Y esa luna que quisiera
Ser luna de Parascebe
Ser luna de primavera
Por aquel espacio breve
Cuando por Huelva paseas



Cambiaste la noche al día
El frío por calor de veras
Por que eres Tú, Madre mía
Una eterna primavera.

Y ahora, permitidme hermanos inmaculistas que públicamente y ante vosotros, garantes por vuestra condición de cofrades de ésta hermandad, cuya advocación rinde pleitesía al más puro y grande misterio en torno a María, la Madre de Dios, que renueve el voto que año tras año juro defender hasta la última gota de mi sangre. Es el voto que mi hermandad de penitencia adoptó como suyo hace siglos atesorando la bandera blanca que perpetúa en la memoria aquella sabia decisión de mis hermanos antepasados, que sin temor a los tiempos, al igual que ahora, con su testimonio dieron fe como nosotros en la actualida de tan fervoroso amor inquebrantable a la Madre de Dios, en su Pureza Virginal sin mancha alguna.

Por eso y renovando mi voto, juro, defender el bendito Dogma de la Inmaculada Concepción hasta sus últimas consecuencias, luchando en estos tiempos contra la intolerancia y la desidia de aquellos que quieren hacer del mundo un mundo sin alma a través del exaltado laicismo que nos intentan imponer como única verdad de nuestros tiempos. Que equivocados aquellos que pretenden imponer a base de leyes y mensajes subliminales y no tan subliminales su verdad. Una verdad vacía, sin alma, sin esperanza, sin amor, basada en una falsa libertad que también es impuesta y que no sirve, basada en una falta de principios donde el hombre se pierde en su condición de hombre, basada en una tolerancia que es a todas luces falsa, ya que muchos no son tolerantes con nuestras creencias y es más, la atacan sin piedad llevándose por delante sentimientos dolidos y daños espirituales .... y por eso, como cristianos y como hijos de María, hemos de plantar cara a esta situación impuesta y con nuestro ejemplo y actitud, hemos de demostrar al mundo que es María nuestra salvación, que sólo su intercesión ante Jesucristo Nuestro Señor hará de nuestro mundo un mundo mejor por que imperará el amor y esto, queridos hermanos no ha de sonar a discurso rancio, como pretenden hacer creer a la sociedad puesto que la fe nunca es rancia sino actual.
Y es que no han reparado en Ella, es que no se han parado ni un momento en contemplarla a Ella, es que no han tenido la necesidad de decir Madre Mía, ¿es que no ven su Pureza de alma?, ¿cómo se puede vivir sin Ella?, ¿quién mejor que Ella para atender a nuestros atormentados corazones?, ¿quién como Ella para escuchar nuestras súplicas? ¿acaso el hombre?, ¿acaso alguna ley?, ¿acaso alguna mente privilegiada en nombre de un falso ideal de progreso?, no, sólo nuestra fe, que se llama Cristo, que es nuestro Redentor, hijo de María la Virgen, Concebida sin Mancha ayer, hoy y siempre.


Huelva, nuestra tierra, es indudablemente un pueblo mariano. Lo es por Cintero, por su Virgen del Rocío, por su Esperanza Coronada, por Mª Stma. de la Victoria y por todas esas muestras de fe que expresa ante la Madre de Dios. Huelva se enamora de María en un paso de palio, vive su dolor, llora con Ella, sufre con Ella y es capaz de decir ¡guapa! ante un rictus de amargura y llanto. También se hecha a los caminos en busca de una Paloma Blanca que anidó en el alma del pueblo onubense desde sus inicios. Y también tiene un corazón que bombea emociones en el Conquero y que llena de olores a nardo todo el devenir de la ciudad cuando la aclama como Patrona. Y copándolo todo, por que todo lo ha de copar, la Inmaculada Concepción de María Santísima a la que se entregó consagrando un templo, éste, en lo más profundo de sus entrañas y además el primero de la cristiandad en nuestra patria, de la que también es Patrona y por si fuera poco, la sabia iglesia de Dios en nuestra Diócesis tuvo la dicha de aclamarla su Patrona y Patrona del Seminario onubense, donde el hombre aprende a consagrarse a Dios a través de María, y Huelva que sabe que la bendice y la protege, también dedicó un bellísimo y delicado monumento a su grandeza aquí cerquita y gracias al empeño y la dedicación de un puñado de sus hijos. Y es que nuestra Gloriosa Titular, transciende del mero ámbito de su hermandad, de forma que todas las asociaciones de culto cristiano, llevan insignias en sus cortejos que homenajean en recuerdo permanente a la Devoción Inmaculista..

Quiero recordar ahora una anécdota que de seguro algunos conoceréis, para otros será desconocida y para el que os habla, absolutamente imborrable en el recuerdo, dado que en ella, se funden varios de los pilares básicos de mi vida: El Rocío, la Semana Santa y Huelva y como fondo o más bien como trasfondo, María Inmaculada.

Hace ya algunos años, por parte de los que gobernaban entonces en nuestro país, hubo un serio intento de suprimir la fiesta de la Inmaculada Concepción al considerarla religiosa con todo lo que ello conlleva por ello y para ellos. La respuesta no se hizo esperar por parte de los católicos de toda la nación, y en Huelva, en nuestra tierra, hubo un fuerte movimiento inmaculista encabezado como no podía ser de otra manera por nuestras hermandades. Ese año, la bandera celeste de la Purísima abrió todos los cortejos procesionales en las Estaciones de Penitencia, tomando así un fuerte protagonismo en las mismas.

El amanecer de Viernes Santo había llegado a la Placeta y con él, mi cofradía, la del Nazareno que pausadamente y dejando una estela de saetas y oraciones irrumpía por la calle Marina, hoy, de Jesús Nazareno. Este vuestro exaltador, hacía su penitencia, bendita penitencia, bajo las andas del Señor. Aunque no me correspondía, justo llegado el paso a la Placeta, pedí un relevo sabedor de que sus devociones se iban a fundir de alguna manera en aquel lugar. Allí en una esquina, quedé parado esperando la llegada de María Stma. De la Amargura. A su llegada, con un sol que empezaba a calentar a pesar de la temprana hora, desde la calle Gravina apareció un cortejo una vez más encabezado por la bandera de la Inmaculada. Era la Hermandad, mi hermandad del Rocío de Huelva de la que por entonces tenía el honor de pertenecer a su Junta de Gobierno quien había decidido unirse a esta humilde y serena pero contundente manifestación de fe y adhesión a la Purísima. Mis dos hermandades, mis dos devociones, mis dos amores, la de Penitencia y la de Gloria, unidas por una causa común y tremendamente justa. Arriado el paso que porta a la madre de Dios de la madrugada ante el cortejo representativo de mi hermandad rociera, se hizo una ofrenda floral, se rezó una Salve, sentida y penetrante en el corazón de todos los que allí estábamos y el capataz del paso, a indicación del Hermano Mayor, cedió el martillo a l presidente de la corporación rociera para que realizase la levantá. Esa levantá, llegó al cielo, pero al cielo de verdad, al menos en mi alma y todo gracias a Ella o al menos, con la Inmaculada por testigo. Esa levantá no sólo tuvo la connotación que os cuento, si no que además, y lo digo con todo el orgullo y la fidelidad de hijo a la que me entrego hoy y siempre, la hizo un Fernando de la Torre, mi padre. Luego, lentamente y lleno de majestuosidad, continuó el tránsito del paso de palio, que se alejó a los sones de la marcha Rocío. En aquel rinconcito de la Placeta, quedó ese recuerdo por siempre y un trozo de mi corazón allí permanentemente varado.
De esta anécdota saco varias conclusiones, pero me quedo con dos. La reacción de los cristianos ante la ofensa pretendida y no conseguida a la Madre de Dios en el más grande de sus misterios y sobre todo, la alegría de poder sentirme de Ella, por Ella y para Ella.

Que grande es ser de Ti, Madre y Señora
Que en tu Dolor y Gloria, Reina Mía
Se encuentra mi tristeza y alegría
Se agota mi cantar y mi poesía
Y arrancas sentimientos que te imploran

Que dulzura el saberse cobijado
Por tu manto Soberana Protectora
Tú velas mi corazón hora tras hora
Tú redimes mi alma pecadora
Tú no dejas que me aparte de tu lado

Que alivio es sentirte en el camino
Protegiendo mi vida cotidiana
Buscándote como al sol de la mañana
Bebiendo del amor que de Ti emana
Sabiéndote dueña de mi destino.


Cuanto orgullo, el sentirme de ésta tierra
Que es mariana y ante el mal es aguerrida
Que en su amor por Ti ya no hay medida
Que te aclama “Sin Pecado Concebida”
Y que tanta devoción su vida encierra.


Queridos hermanos de ésta hermandad de la Purísima:
Pronto, muy pronto ha de llegar el día ocho de diciembre, vuestro día y uno de los días más importantes de la cristiandad. Estáis, en palabras que tomo prestada del hermano mayor, en vuestra particular cuaresma, os esperan grandes retos que indudablemente iréis superando como siempre. Vuestro nuevo paso, digno y bello para portar a la Madre de Dios, hará que toda la Huelva cofrade y cristiana aprecie una vez más que estamos ante una corporación viva, fuerte y asentada, emergente y a la vez con conciencia de cómo se hacen las cosas en el mundo de las hermandades. Pero quiero dejaros un último mensaje desde mi humildad y entender de cómo debe ser una hermandad: mirad por vuestros hermanos y sentíos comprometidos con ellos. No descuidéis aunque sé a ciencia cierta que no lo hacéis, vuestra catequesis diaria que habéis de realizar con vuestro ejemplo cotidiano de amor a María Inmaculada. Vivid siempre en el gozo de ser de Ella, dad con vuestra actitud firme y comprometida testimonio de fidelidad y adhesión a la Santa Iglesia Católica y procurad que todos los días sean como hoy mismo, donde celebramos el día del Apostolado Seglar, luchad por que la juventud de Huelva haga suya ésta Parroquia a la que tanto debemos muchos de los que aquí nos congregamos para exaltar a la Purísima, no renunciéis a la dicha de sentir la Gloria misma que es María y buscad su refugio y su intersección para llegar a Dios. Así sentiréis que la responsabilidad de llevar los destinos de una hermandad será más leve, más llevadera y mas, infinitamente más gozosa. Cuando llegue el día y Ella aparezca por el dintel de la puerta de Méndez Nuñez al son de la Marcha Real, sólo un ruego os hago, ruego que hago a mí mismo cada vez que acompaño a mis Sagrados Titulares en la Madrugada Santa de nuestra tierra: Contempladla un instante y rezadle un Avemaría, por aquellos que aún no sienten la dicha de quererla y amarla como vosotros.

Y mi voz, llegado el final de esta exaltación mariana, final de mi pasear por los caminos de los sentimientos y el amor a María, se vuelve costalera y a la voz de mi capataz eterno, Jesús Nazareno, grito con todas mis fuerzas para que mis compañeros puedan estar alerta siempre: ¡ con la Inmaculada al Cielo!, al cielo por que es la Madre de Dios Bendito, al cielo por que es la Reina de los Cristianos, al cielo, por que es mediadora universal ante el Divino Hacedor, al cielo por ser quien es María Santísima, al cielo por que Huelva ilusionada así lo espera, al cielo por Patrona y por Señora, al cielo por que no hay otra manera, ¡ al cielo, al cielo, siempre con la Inmaculada al Cielo!

Quien fuera un ángel del cielo
Que a tus plantas se postrara
Como suave terciopelo
Que tu rostro acariciara

Quien fuera celeste manto
Para exaltar tu belleza
Y que te fuera rozando
Para sentir tu Grandeza

Quien fuera la media luna
Blanca, reluciente y pura
Que brille como ninguna
Al contemplar tu Dulzura

Quien pudiera ser estrella
Que adornara tu corona
O encaje de tu rostrillo
Que a tu bello rostro adorna

Quien pudiera ser la cera
Que va en tu candelería
Para que a tu lado muera
Diciéndote Ave María

Quien pudiera ser Señora
Alma, vida y corazón
Y tenerte a todas horas
Reina de mi devoción
Inmaculada , Patrona
En tu Pura Concepción.

Y termino, con una oración que no es mía, pero que la hago mía por su sencillez, delicadeza, dulzura y rotundidad, esa frase repetida por mí a lo largo de mi vida quiero que sea el colofón a ésta mi Exaltación a Mª Inmaculada que tan gentil e inmerecidamente me habéis ofrecido y que ahora pongo su punto y final

TODO EL MUNDO EN GENERAL
A VOCES, MADRE ESCOGIDA
DIGA QUE SOIS CONCEBIDA
SIN PECADO ORIGINAL.

He Dicho.
Comentarios
Publicado por er_majara
miércoles, 05 de diciembre de 2007 | 0:27
Para leer, releer, meditar, degustar y saborear; y ante todo sentirse cofrade. Impresionante. Enhorabuena
Publicado por Estraza
viernes, 21 de diciembre de 2007 | 11:11
Felicidades y que Jesús Nazareno por muchos años, nos de salud, a ti pa seguir escribiendo y a mi para aprender a leer.

Un saludo y un abrazo,,, nos veremos.
Publicado por Estraza
viernes, 21 de diciembre de 2007 | 11:15
Espero que Jesús Nazareno nos de salud por muchos años, a ti pa seguir escribiendo, y a mi para seguir aprendiendo a leerte.

Un abrazo, nos vemos hermano.